La Catedral es el principal templo de la Iglesia Católica de Chile y la sede permanente del Arzobispo de Santiago. Está dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen y fue declarada Monumento Nacional en 1951. El conjunto arquitectónico está compuesto por el Palacio Arzobispal, la Parroquia del Sagrario y el Templo. Consta de tres naves y dos torres, y el decorado de fachada e interiores es de estilo toscano-romano. En su interior una cripta aloja los restos de arzobispos y obispos nacionales. Además, destaca el Monumento a los Héroes de la Batalla de la Concepción, que guarda los cuatro corazones de los capitanes caídos en el combate de 1882.
Se sitúa al costado poniente de la Plaza de Armas No 444, esquina calle Catedral de la comuna de Santiago en la Región Metropolitana.
A pie bajarse en Estación Plaza de Armas de la Línea 5 del Metro de Santiago. En auto llegar hasta la Plaza de Armas y esttacionar por calles 21 de Mayo o Serrano.
Al fundar Santiago en 1541, el conquistador español Pedro de Valdivia destinó el costado Norponiente de la plaza para la construcción de una iglesia. Entre 1566 y 1600 se construyó el primer templo catedralicio. El terremoto de 1647 obligó a reconstruirla casi íntegramente. Pero años más tarde, el terremoto de 1730 y un incendio en 1769 la dañaron nuevamente. Su restauración final se inició en 1780, por obra del arquitecto Joaquín Toesca y finalizó en 1906 gracias al trabajo del arquitecto Ignacio Cremonesi.
En 2012 el arqueólogo del Museo Nacional de Historia Natural, Rubén Stehberg, y el fallecido historiador de la Universidad Andrés Bello, Gonzalo Sotomayor, comenzaron una investigación llamada «Mapocho Incaico». En diversas excavaciones arqueológicas que se realizaron en la Catedral Metropolitana, el Cuartel General de Bomberos, el Convento de Santo Domingo y el Museo Histórico Nacional, descubrieron que Santiago, ubicado en el Valle del Mapocho, fue un centro administrativo, políítico y ceremonial del Imperio Inca o «Tawantinsuyo» hace 500 años antes del presente. La teoría de este estudio plantea que los Incas gobernaron la región antes de la llegada de los españoles a América, desde las cercanías de Ipiales en Colombia hasta el Río Maule en Chile, abarcando aproximadamente 23 mil kilómetros.
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